Liderazgo para Técnicos: Comunicación 1

Cualquier actividad humana está compuesta por complejas interrelaciones entre personas. En el ámbito profesional de la ingeniería y arquitectura, la gestión de la variedad de intereses, miedos, deseos y sueños de los participantes del proceso, tales como promotores, contratistas, técnicos de la administración pública, etc., hace fundamental el control de la variable “personas” para llevar a buen término cualquier ciclo de vida de un proyecto.

En este contexto resulta imprescindible por parte del técnico comprender ciertos conceptos y utilizar algunas habilidades de liderazgo. Hoy nos centraremos en algunas tales como analizar objetivamente la información que nos llega, comunicar eficazmente y utilizar el comportamiento para motivar e influir positivamente en los intervinientes.

Conocer el Modelo de Comunicación Percibida resulta interesante como inicio para reflexionar sobre la forma en que las personas comprendemos e interpretamos las acciones/comportamientos y los mensajes que nos llegan, y sobre cómo nuestro cerebro procesa esos mensajes primero por el filtro de la percepción, luego por el pensamiento, que genera una emoción, que finalmente provoca un comportamiento respuesta.

Este proceso tiene dos claves bien diferenciadas:

1.- Por un lado el input: la adquisición de información. En este proceso dominado por la percepción el cerebro tiende a rellenar las lagunas de información de muchas formas distintas. Desde ésta aproximación, para tener una comunicación realmente efectiva en nuestros entornos de trabajo, parece necesario ser extremadamente prudente a la hora de interpretar los comportamientos y los mensajes que nos llegan, pues se corre el riesgo de llegar interiormente a conclusiones que no corresponden con la realidad.

Perder el miedo a repreguntar, pedir aclaraciones, y evitar interpretar desde el punto de vista personal o rellenando nosotros mismos las lagunas de información (popularmente montarse una película), resulta imprescindible como punto de partida para comprender correctamente las situaciones y poder dar una respuesta apropiada.

2.- El output: nuestro comportamiento. El pensamiento racional impregna nuestro comportamiento de los valores asumidos en la formación de nuestra personalidad, dando una respuesta a las dificultades más controlada, lógica y robusta, con mayores probabilidades de éxito. Si permitimos que nuestro comportamiento esté controlado predominantemente por las emociones (por ejemplo el estrés, el miedo, etc.) en vez de por el pensamiento racional, podemos llegar a tomar decisiones (económicas, organizativas, etc) equivocadas, viscerales, que pueden hacer peligrar el conjunto de la obra.

Así mismo en el proceso de respuesta parece evidente que si partimos de unas conclusiones equivocadas sobre lo percibido el comportamiento respuesta no estará acorde a la realidad de la situación.

En definitiva, el análisis objetivo de la información y el control racional del comportamiento (trasmitir calma, educación, escucha activa, seguridad, etc.) son herramientas imprescindibles en la gestión de las variables de la obra (y en cualquier otro ámbito de la vida) por parte del técnico/profesional.